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MARSELLA

HIMNO A MARSELLA

CANTO A MI PATRIA- MARSELLA


MONOGRAFÍA DE MARSELLA- PARTE II-Celimo Zuluaga MONOGRAF__A_DE_MARSELLA-_PARTE_II



 

EL MUNICIPIO

Después de gran lucha sostenida por los veci­nos del Corregimiento, consiguieron que la Asam­blea del Cauca dictara la Ordenanza que crea el Municipio, que dice así: "ORDENANZA No. 83 de 1904. —Julio 18—. Por la cual se crea el Distrito de Segovia en la Provincia de Robledo. — La Asam­blea del Departamento del Cauca? en uso de sus facultades legales y CONSIDERANDO: Que por losvecinos de Segovia se han llenado las condiciones que establecen los Artículos 189 y 190 del Código de Régimen Político y Municipal, y que la Goberna­ción estima justificativas, como en efecto lo son las pruebas aducidas y apoya lo solicitado, ORDE­NA: Artículo lo.—'Créase el Distrito de Segovia en la Provincia de Robledo, el que queda comprendi­do, segregandolo del Distrito de Pereira, dentro de los límites siguientes: "Por el Oriente y Norte los líneas que lo limitan con Santa Rosa y San Fran­cisco, (hoy Chinchiná), respectivamente; por el Occidente, el río Cauca, y por el Sur el río Otún, hasta la desembocadura de la quebrada de Combia, y de ahí por las cuchillas Escaleras, Tazas y Nudo aj buscar el límite con Santa Rosa. Artículo 2o. — Desígnase para capital del nuevò distrito la población de Segovia. Artículo 3o. — Esta Ordenanza empezará a regir tan pronto como sea sancionada. Dada en Popayán a diez y ocho de julio de mil novecientos cuatro. — El Presidente, Rafael Pombo M." El Secretario, Adriano Muñoz. — Gobernación del Departamento . Popayan,julio19 de 1904.Publiquese y ejecutese. Pedro Antonio Molina. El secretario de Gobierno, Ulpiano Riascos G.

 Es de hacer notar que la cuchilla de Las Tazas citada en esta Ordenanza es la conocida hoy con el nombre de La Ceja. Para comprobarlo, pueden verse escrituras de fincas situadas en ese lugar y otorgadas en esa época. Hoy se conoce con el nom­bre de Las Tazas la cordillera situada entre las que­bradas de La Nona y El Guayabo y se explica que lleve ese nombre, pues es la ramificación más im­portante de La Ceja.

En el Decreto No. 27 dictado por el Ilustrísimo Señor Obispo de la Diócesis de Pereira, por el cual se segregara la Parroquia de Marsella, se denomi­na esa Cordillera Las Tazas, pues seguramente se tuvo en cuenta el texto de la Ordenanza de crea­ción del Municipio.

El nuevo Municipio de Marsella sólo se organi­za debidamente con la creación del Departamento de Caldas, según Ley que se copia en parte: "Ley 17 de 1905. —11 de abril— Sobre División Terri­torial. — La Asamblea Nacional Constituyente y Le­gislativa de Colombia, DECRETA:

 

Artículo 3o. — Créase el Departamento de Caldas entre los Departamentos de Antioquia y Cauca, ] cuyo territorio quedará delimitado así: el río Arme desde su nacimiento hasta el río Cauca; éste aguas arriba hasta la quebrada de Arquía que es el límite de la Provincia de Marmato. Quedarán comprendidas dentro del Departamento de Caldas las Provincias de Robledo y Marmato, por los límites legales que hoy tienen, como también la Provincia del Sur del Departamento de Antioquia. La capital de este Departamento será la ciudad de Manizales.

Dada en Bogotá a diez de abril de 1905- El Presidente, Enrique Restrepo García. — El Secretario, Luis Felipe Angulo. — Po­der Ejecutivo. — Bogotá, abril 11 de 1905. — Publíquese y ejecútese. — Rafael Reyes. — El Ministro de Gobierno, Bonifacio Vélez".

Esta misma Ley creó los Departamentos de Galán, capital San Gil; Santander, capital Bucaramanga y Atlántico, capital Barranquilla.

Al posesionarse el primer Gobernador de Caldas, don Alejandro Gutiérrez, nombró por Decreta No. 432 de 1905, firmado el 10 de mayo, Alcalde para Marsella a don Manuel María Ángel. Este fue el segundo.

 

Es de advertir que el territorio llamado antes; Villa Rica y después Villa Rica de Segovia, tomó el nombre de Segovia. Este nombre fue cambiado por el de Marsella, según la siguiente Ordenanza: "Número 24. —8 de abril de 1915 — Por la cual se cambia el nombre al Distrito de Segovia. — La Asamblea del Departamento de Caldas, CONSIDE­RANDO: Que existen en la República algunas poblaciones con el nombre de Segovia, y siendo en extremo perjudicial para la correspondencia epistolar, y para el comercio tal anomalía, ORDENA: Artículo Único. — El Distrito de Segovia se denominará en adelante Marsella. — Dada en Manizales a ocho de abril de mil novecientos quince. — El Presidente, Marcelino Arango. — El Secretario, José Manuel Botero H.".

Los demás Alcaldes fueron, en su orden:

1904  Nicasio López

1905  Manuel María Ángel y José Vicente Uribe

1906  Manuel Castillo y Juan Pío Ocampo

 1907 José Villegas.

1908 Juan Pío Ocampo, Lino Vallejo y Jesús María Bedoya.

1910 Juan Pío Ocampo.

1912  Enrique Arias Mejía

1913 Enrique Arias Mejía

1914 Jesús María Bedoya y Genaro Bueno.

 1915   Francisco Botero.

 1916 Luís Hernández.

 1917 Manuel Montoya.

1918 Manuel Montoya y Antonio López L.

1919 Pedro Correa y Benjamín Hoyos.

1920  Pedro Correa y Diego Jaramillo.

1921 Antonio López L.

1923 Juan Ochoa.

1924  Antonio López L.

1925 Germán Mejía y Rodolfo Hoyos.

1926 Antonio Ospina.

1927 Antonio Ospina.

1928 José Vicente Núñez.

1929 Luis Eduardo López.

1930 Eduardo Posada.

Los últimos Alcaldes en su orden fueron:

1971 Gustavo Aristizabal

1972 Adalgisa Restrepo de Bedoya.

1974 Edmundo Delgado Pabón

1974  Anibal Henao

1975 Carlos Arturo López A.

También ocuparon la Alcaldía: Rufino Cuartas V. Diego Agudelo B., Salazar y el actual, Mario Marulanda Osorno.

Asimismo ocuparon el cargo de Alcalde, los señores: Julio C. Duque, José Restrepo S., Rufino Cuartas, Leopoldo Zuluaga Aristizábal, Antonio Giraldo A. ,Elías Restrepo, José maría Londoño y Luis Villegas.

 

Se distinguieron en la Administración los siguientes alcaldes

 José Vicente Uribe: Hizo construir una parte de la casa municipal destruida por el incendio el 18 de abril de 1939

Luís Eduardo López, que por el sistema de mul­tas abrió la cuadra de la carrera 5 entre calles 5 y 6, estableciendo de esta manera el tránsito por lo que hoy es carretera a Chinchiná, pues la salida era por la carrera 6 y calle 5 llamada la calle de "Na Ramona". Inició la construcción de andenes.

*

Enrique Hoyos, en el año de 1944 hizo construir la mayor parte de las aceras o andenes de cemento, dando gran importancia a la ciudad por esta importante mejora. En esta obra colaboró la Sociedad de Mejoras Públicas, la cual se encargaba de los trabajos de personas pobres.

José Vicente Gaviria intervino, en asocio del Personero, señor Arturo Ochoa, a la construcción del Teatro y Palacio Municipal, destruido por el incendio. Este edificio fue construido por el contratista señor Pedro Peláez.

Juan Pío Ocampo en el año de 1906 colaboró con el R. P. Estrada y otros para el arreglo de la plaza, por el sistema de convites, siendo de justicia dejar constancia del patriotismo de los señores Je­sús Castaño e Ismael Gutiérrez, quienes venían a trabajar con los vecinos de "Alto Cauca" y "La Lin­da", respectivamente.

En el año de 1906 se recuerda por la plaga de la langosta que azotó este Municipio. Las autoridades y la ciudadanía se dedicaron a exterminarla gastando grandes cantidades de dinero. Para des­truirla se usaba un procedimiento curioso: se cons­truían zanjas de poco más de un metro de profun­didad, y se arreaba el pollo el cual como no salta mayor cosa, cae entre la zanja y después los cubren con tierra. En los presupuestos municipales se des­tinaban todos los años algunas cantidades con este fin.

El primero de mayo del mismo año, el Gober­nador nombró miembros del Concejo Municipal, así: Principales, Luís Gallego, Luis López O., Bárbaro Sánchez, Joaquín Arango, Emilio García; Suplentes: Manuel Cardona, Luis López H., Jesús Montoya, Je­sús Piedrahita y Julio Ramírez. El Presupuesto Mu­nicipal alcanzaba a la cantidad de $ 1.691.30.

Anterior a este Concejo había sido nombrado otro cuyos nombres no se conocen, pero se sabe que el Presidente fue don Nicasio López y Vicepresiden­te don José de la Concepción Villa. De los archivos de la Corporación saco esta anécdota: Todo miem­bro que no asistiera a la reunión pagaba una mul­ta de cincuenta pesos papel moneda (hoy cincuenta centavos). Un día no asistió el Vicepresidente, pues se encontraba ausente en una de sus fincas de ori­llas del Cauca, y como es natural, se dispuso co­brarle la multa. Al darse cuenta de la sanción, apeló y rogó, pero no fue revocada la Resolución. Un día que el Presidente estaba ausente, el Vicepresi­dente convocó a sesión y, como es natural, se dis­puso que el Presidente pagara la multa correspon­diente. Después de una larga discusión, se resolvió que ninguno de los dos pagara. El primer Tesorero fue don Tito Restrepo, abuelo de don Camilo Restrepo López, ex Diputado a la Asamblea del Valle del Cauca. En 1907 el Tesorero fue don Ramón Zafra.

El Departamento del Risaralda fue creado por la Ley 70 del 20 de noviembre de 1966 y empezó su vida administrativa el lo. de febrero de 1967 y fue inaugurado por el Presidente doctor Cortos Lleras Restrepo, nombrando como primer Goberna­dor al doctor Cástor Jaramillo Arrubla. Después asumieron la gobernación el doctor Luís Eduardo Ochoa, don Camilo Mejía Duque.

Actualmente ocupa la gobernación el docto« Emiliano Isaza Henao, el cual sucedió al doctor Fabio Vásquez Botero. Este falleció cuando ocupaba la gobernación el día 29 de septiembre de 1978. Fabio Vásquez Botero, hijo de Marsella fué un hom­bre distinguido pues ocupó importantes cargos co­mo Parlamentario, Secretario General del Ministerio de Educación Pública, Embajador en Argentina y España, ilustre periodista, elocuente orador, fundador de la Escuela Vocacional Agrícola de Marsella pues obtuvo los fondos suficientes para tal creación, cuando ocupaba su importante cargo en el Ministerio.

 

CAPITULO XXII

 

Monografía de   Marsella

 

 

 

 

  PERSONAJES INOLVIDABLES

 

           MONSEÑOR JESUS MARIA ESTRADA

 

Era yo apenas un rapazuelo cuando conocí al Padre Estrada, como cariñosamente lo llamábamos. Joven, de porte distinguido atraía sobre sí las mi­radas de todos, pues su presencia subyugaba. En las tarde de verano y acompañado por algunos de sus amigos, recorría las calles de este pueblo inci­piente. Subía por la de "Chapinero" hasta escalar lo que hoy es barrio San Vicente para desde allí dominar el pequeño poblado; el viejo camino que conducía a Manizales en donde le tocó ejercer por primera vez su sagrado ministerio, y, a no dudarlo, el camino que conducía a Pacora, su pueblo natal, donde vio la primera luz, descendiente de una fa­milia dedicada al trabajo que ennoblece y a la ora­ción que purifica y conduce a Dios.

 

No traía más que una juventud y una ambición: educar a sus fieles en el temor de Dios y prourar el progreso para la tierra que se le había confiado con tanto acierto. Y qué bien cumplió su misión.

 

Nadie comprenderá lo difícil de su tarea. Llegó a esta Aldea de Segovia cuando todavía los bosques no habían sido derribados por los bravos va­rones pobladores de este rico territorio; cuando aún las fuentes corrían por un tapiz de musgo y hoja­rasca; cuando aún no existía la civilización por es­tos olvidados lugares. A él le correspondió educar en el amor a Dios y al prójimo a esos robustos va­rones de tostada tez y encallecidas manos que dis­tribuían su vida en el trabajo y la oración. Vivió esa época feliz de nuestros abuelos cuando al lado del crucifijo de plomo colgaba el hacha fundadora; cuando en la pared, al lado del retrato del bisabue­lo reposaba el del ilustre párroco pues ya adivina­ban en él un santo por sus excelsas virtudes. Se en­tregó con celo admirable a la educación del pueblo desde la cátedra sagrada, en las aulas de naciente escuela y de los colegios que fundó,dirigió y sostuvo.

Como reconocimiento a sus méritos le fue conferida por el Ministerio de Educación Medalla "Camilo Torres".

 

Las noches lo sorprendieron recorriendo el inmenso territorio donde continuamente viajaba a predicar a sus "queridos feligreses" o a encomen­dar el alma del campesino, víctima de las epide­mias reinantes en esa lejana época que azotaban los campos y aún las ciudades. Todo el dinero que recibió de sus fieles lo destinó para el culto pues gastó inmensas cantidades en construir un bello Templo de madera para luego remplazarlo por el actual. Sí, él, construyó este Templo cuyas flechas blancas miradas en noche de luna, más bien pare­cen dos senderos que se pierden en el infinito, al principio de los cuales se encuentra la imagen del Salvador, invitándonos a su ascenso. Ese Templo maravilloso en cuyas bóvedas hacía eco su porten­tosa voz ora terrible para corregir y reprender, ora dulce y suave para convencer, pero siempre elo­cuente como para alcanzar la fama que adquirió, pues de muchas leguas a la redonda venían a es­cucharlo con temor y devoción. Sus sermones serán inolvidables. La elocuencia no nace del cerebro si­no del corazón y él supo comprender a su pueblo.

 

Nada dejó para sí. Vivió pobremente pues nunca le sobró nada para su persona. Se desposó como el de Asís con la pobreza, "dama a quien co­mo la muerte nadie recibe con gusto siempre que no sea un predestinado". Enseñó prácticamente la virtud de la caridad sin esperar nada de los hom­bres pues para ellos pidió la salvación si practican las verdades que durante tantos años enseñó. El Pa­dre Estrada fue un verdadero apóstol que solo esperaba dar buena cuenta al Eterno de lo que se le confió. Por eso vivió entregado a la oración rogan­do por un pueblo que tanto quiso y que tanto lo ha querido.

 

Cuando lo veíamos en los últimos tiempos re­corriendo estas calles agobiado por los años y los merecimientos, conducido por un lazarillo, no po­díamos convencernos que fuera el mismo que du­rante cincuenta o más años recorrió las mismas ca­lles presidiendo la procesión del vía-crucis al frente del Divino Nazareno; el mismo que entonaba con su hermosa voz los himnos inmortales de Vidal; el mismo humilde sacerdote que administró una exten­sa parroquia enmarcada por la quebrada de La Estrella hasta el río Risaralda; desde la quebrada de Combia hasta los límites de Belalcázar por el norte.

 

Recorriendo su parroquia a lomo de muía, co­mo consumado jinete que lo fue atravesó las tur­bulentas aguas de La Nona y las traicioneras del río San Francisco sin sufrir un accidente pues esta­ba protegido por la mano de Dios.

 MONSEÑOR ESTRADA,Favor hacer clic

Celimo Zuluaga

 

INCENDIO

El día 18 de abril de 1939, a las tres de la ma­ñana estalló un voraz incendio en el Almacén de don Julián Alach, situado en el cruce de la carre­ra 8 con calle 7, o sea en el ángulo noreste de la plaza principal, local de propiedad de la señora Josefina Peláez vda. de Ocampo. Inmediatamente el fuego se extendió en todas direcciones, siendo inútiles los esfuerzos de los pocos que estábamos presentes luchando por dominarlo, pues se carecía de todos los elementos, aún del agua. El fuego des­truyó en pocas horas: El "Hotel Hispano", propie­dad de don Roberto Salazar, en local de don Luís López O.; el café de don Antonio Issa y el "Café Bremen". de don Felipe Montoya, situados en el mismo local; la casa de habitación de don Ramón Ramírez; la ebanistería de don Manuel Valencia, en local de don Felipe Montoya, bajos de la casa de don Ramón Ramírez; la Casa Municipal, que comprendía la Sala de Cine, cuyas máquinas eran de propiedad de la S. de M. P. y todas las oficinas públicas, incluyendo el Estanco; habitación de de Emilio Escobar y Almacén de don Arturo Ochoa en la planta baja; casa de habitación de las hermanas Camila e Inés Hoyos y Almacén de los señores Em/lio Cardona y Manuel Angel V., situado en la planta baja; casa de habitación de donTomás Vélez, en la carrera 8; casa de habitación de don Elias Uribe en la misma carrera; parte de la casa de habitación de don Gonzalo Mejía y parte de la casa de la señora Delfina Arango vda. de G., hoy propiedad de Jesús A. Giraldo.

inmediatamente que estalló el incendio fué Mandado el Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Pereirá, pero no pudo llegar por daños en la carretera Santa Rosa-Chinchlná. Se llamó Cuerpo de Bomberos de Manízales, el cual llegó al ama­necer, logrando dominar el fuego en pocas horas, pues el incendio terminó a las ocho de la mañana aproximadamente. Las pérdidas fueron inmensas.

Como caso curioso se anota que el señor Fe­lipe Monitoya, dueño del '*Café Bremen", retiró in­mediatamente las ruinas aún humeantes y constru­yó ,con ayudoa de sus amigos una ramada en pocas Horas, donde continuó ,inmediatamente ,la venta de tinto, habiéndose suspendido este servicio por cau­sa del incendie, unas pocas horas, lentamente fue modificando la ramada sin abandonarla un solo instante hasta construir un buen local.

Todos los vecinos trabajaron heroicamente ese día, pero se distinguió el Padre José González, cooperador de la Parroquia, pues desde que esta­lló el incendio, se dedicó con hacha en mano a de­rribar un edificio para contener el fuego.

Las damas no faltaron en esta hora difícil llevan­do agua, alimentos y ayudando de todas maneras aI salvamento. Se distinguió la señora Fernanda Ospina, que estuvo toda la mañana repartiendo tin­to a los que más trabajaban. Hoy se encuentran modernos edificios en la zona devorada totalmente por el fuego.

MINERÍA  

 

La mayor parte de los pobladores de este Municipio fueron atraídos por el oro, pues es fama que en estos lugares hay minas tan ricas como las de Marmato.

Los ingleses trabajaron la mina situada en el lugar que hoy ocupa "La Isabela", y en esa época denominada "La Mina" donde aún se ven los socavones. Esta mina se trabajó con el agua de "La Nona" traída por los ingleses por una antigua acequia de unos seis kilómetros que corría por el antiguo camino a Pereira, hoy carretera. También trabajaron una mina en el sitio denominado "El Socavón", variando el cauce de la quebrada del mismo nombre al cortar la colina, pues antes de esto corría hacia la quebrada de "El Matadero". Es tan rica la mina que existe en toda el área urbana, que aseguran haber ofrecido los ingleses trasladar el poblado a orillas del río Cauca, pero los vecinos se opusieron.

La primera mina que se denunció al crearse el Departamento de Caldas fué la de "El Rayo" por el señor Ramón María Vásquez el 17 de julio  de 1905 para los señores: Ramón María Vásquez, Pedro María Echeverri, Ruperto Toro, Abraham Cardona, Marcos Vallejo, Alejandro Rojas, Anastasio Vallejo y Clímaco Marín R. La mina se denominó "Aguas Claras", y estaba en propiedad de Abraham Cardona y Andrés Escobar. Había sido denunciada en Popayán antes de crearse el Departamento de Caldas, por Ramón María Solazar y Efraín Villegas.   

El 26 de junio de 1906 fue denunciada "La Ulloa" en el Río San Francisco, por Bonifacio Torres. Esta última situada en el lugar de Varsovia y  la primera en "El Rayo".

También se explotaba una mina en el año de 1915, según el siguiente aviso publicado en "El| Hogar", No. 73 de 6 de noviembre del citado año: "IMPORTANTE: El Presidente de la Sociedad de Ia mina "La Heroína", invita a los socios a una reunión que tendrá lugar el día 21 de los corrientes a las tres de la tarde en la tienda del señor Ramón  Ramírez".